Duelo
- Raquel Arias
- 29 abr 2025
- 3 min de lectura

El proceso del duelo es una respuesta vital esencial del ser humano ante la inevitable experiencia de la pérdida. Aunque este proceso de duelo se puede vivir con distintos grados de intensidad, dependiendo el tipo de pérdida (de amistades, de estructuras o grupos sociales que han tenido una gran importancia en una etapa de la vida, etc) la intensidad de la repercusión emocional que tiene la pérdida de un ser querido hace que el proceso de duelo esté centrado prácticamente en esta circunstancia
Categorías del Duelo
Duelo Normal: Es la respuesta a una pérdida real, que puede ser la de una persona, por muerte o por separación, o bien la de un valor significativo; posición económica, trabajo, rol social, amputación, etc. Pero sin pérdida de la autoestima y aceptación entre uno o dos años, no menos pero tampoco más.
El duelo es una respuesta normal a la pérdida, y en modo alguno todo el mundo necesita una intervención o consejo de un experto para procesarlo correctamente. El duelo bien realizado supone un proceso de maduración personal, que permite a la persona salir del duelo siendo mejor de lo que era cuando lo empezó. Por ello, es un error considerar que los duelos sean perjudiciales.
Duelo disfuncional, Es una respuesta retrasada o exagerada, ante una pérdida real o percibida de un ser querido u objeto (pertenencias, trabajo, status, ideales, hogar, etc). Así como de partes y/o procesos del organismo.
Duelo anticipatorio: es la respuesta normal, ante la posibilidad y proximidad de la muerte de quien se ama, se implica en quién lo sufre, un reconocimiento intelectual y emocional de esta realidad, moviliza mecanismos psicológicos que sirven para alcanzar la adaptación por la futura y próxima pérdida.
Duelo Complicado: Dura más de dos años y está asociado a desajustes en la vida y el desempeño de las personas quienes pueden llegar a presentar cuadros ansiosos y/o depresivos, ideación suicida, pérdida del sentido de la vida y de la motivación, aplanamiento emocional, insomnio, brotes psicóticos y disociaciones; entre otros síntomas.
Duelo inhibido o retardado. Se trata de una aplicación patológica del recurso de evitación, que puede ser normal cuando se emplea al principio del duelo y durante un tiempo limitado. Su persistencia anormal se asocia con personalidades hipomaníacas o con dificultades en la relación socia y/o con la familia cercana.
Duelo Crónico. Esta frecuente forma de duelo complicado se produce en situaciones en las que el doliente mantenía una intensa dependencia (económica o afectiva) del difunto. Para evitar la sensación de desamparo, el doliente mantiene a través de la memoria del difunto intensos vínculos con él o ella. De esta forma, se produce una situación de bloqueo en la que el llanto por el difunto aparece ante cualquier cosa que se lo recuerde, sin que esto sea consciente.
Duelo traumático. Cuando la muerte es inesperada o traumática su integración y aceptación -elaboración del duelo- se puede ver interferida por recuerdos traumáticos que producen un sufrimiento anormalmente intenso.
Etapas del Duelo Normal

Tratamiento

El Duelo no es una enfermedad, es una etapa; por lo tanto, no requiere un tratamiento médico; sin embargo, es muy recomendable buscar ayuda profesional terapéutica, si pasados seis meses, nos está costando trabajo aceptar la pérdida; si sentimos oleadas de "dolor" en el pecho o si notamos que empezamos a aislarnos o dejar de lado la vida social.
También es recomendable buscar ayuda terapéutica si antes de los seis meses después de la pérdida, encontramos difícil reincorporarnos a la vida y por supuesto, si después de dos años, no logramos superar la pérdida.




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